domingo, 14 de febrero de 2016

¿Día de los enamorados?



Conviene saber para entender un poco mejor el mundo en el que sobrevivimos que las Lupercales (Lupercalia), una fiesta pagana y obscena de la Roma que se celebraba el 15 de febrero, fue prohibida en el año 494 por el papa Gelasio I, que criticó la participación de los cristianos en ella, y fue sustituida progresivamente por la conmemoración del martirio y la muerte de San Valentín, el 14 de febrero del año 270. En dichas fiestas, los lupercos, una cofradía  lupi quiere decir lobos, en latín- de jóvenes, se lanzaban desnudos o cubiertos sólo con cintas de piel de cabra, tras haber realizado un sacrificio en el Lupercal –la cueva donde la loba habría amamantado según la leyenda a Rómulo y Remo al pie del Palatino- a azotar a los transeúntes y especialmente a las mujeres que encontraban por el camino con unas correas de piel de cabra, lo que se consideraba un rito de purificación y fertilidad. 

Fue precisamente en las Lupercales del año 44 a. de C. cuando Marco Antonio, a la sazón cónsul y luperco, le ofreció una diadema real a Julio César, que este rechazó para guardar las apariencias, aunque el poder absoluto que simbolizaba era lo que él más deseaba.


Según la leyenda, forjada en la Edad Media, este Valentín sería un sacerdote cristiano que desafió la prohibición de casarse que afectaba a los soldados romanos, enfrentándose así al emperador Claudio II el Gótico. Celebró, pues, bodas y por eso fue encarcelado y condenado a muerte. Dicen que en la tumba del santo casamentero una tal Julia, la hija de un oficial romano al que había devuelto milagrosamente la vista el santo, plantó un almendro de flores rosadas, por lo que el almendro, según algunos, se habría convertido en un símbolo de amor y amistad duraderos (?). La leyenda no contiene muchas trazas (o ninguna) de historia.

  
La festividad religiosa cristiana se estuvo celebrando hasta 1969, año en que el papa Pablo VI, según lo acordado en el Concilio Vaticano II, decidió eliminar San Valentín del calendario postconciliar, pasando esta fecha a tener santo pero no celebración. Según escribe César Cervera en el ABC: “Esto se debió sobre todo a la dificultad para encontrar detalles probables sobre la vida de este santo.”

Si bien la iglesia católica, apostólica y romana decidió no celebrar san Valentín como festivo, los grandes almacenes, con El Corte Inglés a la cabeza, y las superficies comerciales todas lo celebran con una orgía consumista, lo mismo que sucedió con las navidades, que no son otra cosa que la cristianización de las Saturnales (Saturnalia), olvidando que probablemente el santo casamentero poco tiene que ver con el día de los enamorados, si hacemos caso al proverbio de que el matrimonio es la tumba del amor, y que el dios del amor, que hiere con sus flechas a los enamorados atravesándoles el corazón, es propiamente Cupido, o Eros, si usamos su nombre griego.

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