lunes, 9 de mayo de 2016

Tres claros de luna

Uno.- Empezamos con un apacible claro de luna de Ovidio. Los versos que vamos a leer, dos dísticos elegíacos de hexámetro y pentámetro dactílicos, forman parte de una carta que escribe Leandro a su amada Heró, donde le recuerda cómo atravesaba a nado el Helesponto todas las noches para ir a su amoroso encuentro en la torre donde ella habitaba, guiado por el faro de su antorcha.

Nada presagia todavía la tragedia que está a punto de desencadenarse y de poner fin a esta romántica historia de amor. Pronto se desatará, en efecto, una tormenta que mantendrá alejados a los amantes durante siete días. Leandro, impaciente por abrazar a su amada, no podrá contenerse más, y se echará a nadar en la noche. 

La antorcha de su amada que lo guiaba en aquella oscuridad  sin luna se apagará sin querer de repente,al amante le fallarán las fuerzas, y las olas arrojarán su cuerpo desnudo a la playa donde se alzaba la torre de su amada Heró, que no podrá, por su parte, tolerar el dolor de haber perdido a su amado y se arrojará por el acantilado al encuentro del amor imposible y de la muerte. Pero estamos aún en la calma que precede a la tormenta...

 Heró y Leandro, Etty William (1828)

Leamos los versos en los que destacan  la imagen de la luna reflejada en el agua del mar, y el silencio de la noche quebrado sólo por el chapoteo del agua batida por el cuerpo del nadador.

Unda repercussae radiabat imagine Lunae
et nitor in tacita         nocte diurnus erat.
Nullaque uox usquam, nullum ueniebat ad aures
praeter dimotae        corpore murmur aquae.
(Ovidio, Heroínas XVIII, 77-80)


       Heró y Leandro, Loius-Marie Baader (1866)

Unda radiabat imagine lunae repercussae: El agua del mar brillaba con la imagen de la luna reflejada; et in nocte tacita: y en la noche silenciosa; erat nitor diurnus: había un resplandor diurno; nullaque uox usquam, nullum murmur: y ninguna voz por ninguna parte, ningún murmullo; ueniebat ad aures: venía a los oídos; praeter (murmur) aquae; salvo el (murmullo) del agua:  dimotae corpore; removida por (mi) cuerpo.


Centelleaba el mar reflejando el claro de luna
y en muda noche fulgor     era de luz matinal.
Ni una voz ni murmullo venía allí a los oídos
salvo el del agua que yo    iba batiendo al nadar.

Dos.- Virgilio, por su parte, nos presenta otro claro apacible de luna en el mar en estos dos hexámetros dactílicos de su épica Eneida.  El héroe, después de celebrar los piadosos ritos fúnebres por su vieja nodriza Cayeta, cuando ve el oleaje en calma en alta mar, despliega las velas y abandona el puerto... Sopla una brisa ligera que favorece la navegación y brilla la luna en el agua.


Aspirant aurae in noctem, nec candida cursum
Luna negat; splendet tremulo sub lumine pontus.
(Virgilio, Eneida, VII, 8-9)



Aurae aspirant in noctem; las brisas  soplan en la noche; nec candida Luna negat cursum: y la blanca luna no rechaza (iluminar) la travesía; pontus splendet sub lumine tremulo: el mar resplandece bajo la luz temblorosa..
                       

Sopla la brisa en la noche, y no niega, blanca, la Luna
la travesía; relumbra el mar bajo luz que tremola.

Y tres.- Y acabamos con el Claro de Luna de la suite bergamesca para piano de Claude Debussy, una delicia para el oído:

 

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